miércoles, 24 de septiembre de 2008

Seguro Agrario: Comenzó la carrera


El crecimiento del mercado de seguros ha sido importante en los últimos años. De un lado la obligación del SOAT, de otro el aumento de expectativas en la calidad de vida y acceso al crédito, hace que más de uno quiera andar prevenido y que nada lo detenga. En este crecimiento, la difusión para la comprensión de los seguros ha sido primordial, más aún los comerciales de radio y tv.

Para el seguro agrario la figura es muy distinta, su público no existe en una central de riesgos, no usa tarjetas de crédito y si bien pueden ser buenos pagadores, no hay un historial que lo demuestre, ni información que nos de una idea de exacta de cuanto cubrir (¿cuánto vale una hectárea de tarwi?).

En este contexto la idea de lanzar un seguro con un capital de respaldo del Estado Central, que será gestionado por los Gobiernos Regionales es una buena. Más aún, suena interesante que haga las veces de incentivo para la asociatividad de los productores pobres (algo en lo que convergen varias políticas actuales y cuyos resultados andan en espera).

El momento parece oportuno, si bien falta información y difusión sobre todos los productos que abarca, los cultivos y situaciones que cubre; en los próximos meses iremos viendo la velocidad de respuesta tanto de productores como aseguradoras y gobiernos regionales. Estos procesos toman tiempo y es necesario establecer estrategias de mediano plazo y proponer metas, dos críticas en este punto: S/. 40 millones no alcanza para 1.6 millones de seguros agrarios; y si se quiere apoyar a la sierra ¿porqué no se aseguran los cereales andinos?, ¿Por qué parece un seguro para costa?.

Debemos considerar que la principal función de este mecanismo es apoyar la inserción de los pequeños productores en el sistema financiero, mitigando los riesgo de shocks climáticos y compensar situaciones de baja productividad (lo cual deberá incentivar a los operadores financieros a aumentar sus colocaciones). Bajo esta óptica a definamos a quien y que aseguramos ¿al productor o al intermediario financiero?..
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jueves, 17 de julio de 2008

Algo para el mensaje de 28 de julio

El Presidente García llega a su tercer año de gobierno. Hay un nivel de desgaste que se evidencia en las protestas y con signos inequívocos de resultados adversos, como el alza de precios. Como con Toledo, los grandes números avanzan bien, en azul: hemos logrado el grado de inversión y más de un TLC ansiado. Este año, como el anterior, hemos sido testigos de reducciones importantes de la pobreza.

Esta reducción de la pobreza se debe en buena parte a la política social empleada, y esto es un alivio y no superación de la misma. Lo anterior no está nada mal, pero no resta la condición de vulnerabilidad a la que están expuestos millones de peruanos, sobretodo los pobladores rurales de sierra y selva. Como lo han advertido varios especialistas, si bien la reducción es importante, la desigualdad entre los extremos de la sociedad se va acrecentando ¿bomba social?.

Este 28, podemos celebrar que tengamos un Ministerio del Medio Ambiente, cuyo nivel de recursos y decisión es todo un misterio o reto. También podemos celebrar que nuestra oferta exportable se va diversificando y las exportaciones agrícolas aumentan más allá de los cultivos de costa. Incluso podríamos celebrar que los precios domésticos hayan mejorado para los productores locales (aunque ello se deba a factores externos y afecte a los segmentos pobres). Pero, no todo es celebrar.

La presentación del Ministro Benavides y su ambición de un agro moderno (y desarrollado) al estilo de las farm americanas (con fotos incluidas) se contrapone al ofrecimiento del desarrollo de los mercados internos para los pequeños productores, propuesto por García en su primer mensaje como presidente en este período; esta visión es más distante de las metas trazadas por él mismo hace 20 años. La preocupación de Benavides está en desarrollar agricultura en grandes extensiones, con una especialización de cultivos que sea progresiva, la tendencia a eliminar el minifundio es en este contexto necesaria. Esto también pasa por un uso agresivo de tecnología, básicamente con semillas mejoradas, fertilizantes y agroquímicos. Situación lejana para el más de millón de unidades agropecuarias que podrían ser catalogadas como economías campesinas o de subsistencia (la diferencia entre ambos está en el nivel de articulación al mercado), son gente no sujeta de crédito ni con mayores opciones para hacer las inversiones que el ministro propone.

La especialización productiva también es un problema con el medio ambiente, y es algo de lo que probablemente el nuevo ministro Brack no tenga recursos y poderes para hacer (aunque sí espacio para decir). Ni hablar de los líos con empresas mineras, o las discusiones sobre el uso del suelo y agua; o la necesidad de introducir semillas ajenas y nuevos pesticidas, buscando ser competitivos.

Debemos reconocer que hay una coherencia en las acciones de Agricultura, pues la visión ha sido acompañada de un conjunto de normas que levantan prohibiciones constitucionales y dan la opción para un vertiginoso crecimiento del mercado de tierras (en algunos casos no importando el valor, sino la transacción). Coherencia de la que carece el ministerio del Medio Ambiente y lo ha dicho su titular sin pelos en la lengua, pero con las manos atadas.

Como se señala en la Revista Agraria de junio, se vienen cambios importantes en el sector, fusiones de organismos gubernamentales, el traspaso progresivo de responsabilidades a las regiones y el espacio que debe tener el nuevo ministerio. La pregunta es ¿Cómo hacemos para quienes no encajan en la visión actual del ministerio?, la política de desarrollo de mercados internos fue –para mi gusto- lo más importante de Alan para este período, algo que ha dejado de lado. Ojala que este 28 haya algo para la gente de a pie, a quienes viven en las alturas o en zonas lejanas de selva. La bolsa de alimentos, así sea con tanqueta, podrá hacer caer la tasa de pobreza, pero no le permite al pobre o ex pobre mejorar realmente su condición, sólo depender de esa transferencia para una subsistencia subordinada al Estado.

lunes, 5 de mayo de 2008

Cinco minutos para pensar los primeros 20 meses de Alan siglo XXI

AG, BANMAT, PREDA
(Cinco minutos para pensar los primeros 20 meses de Alan siglo XXI)

La popularidad de nuestro presidente ha caído y con ello, pareciera que la cordura de sujetar el caballo del Estado se convierte en una suerte de juego de domar al potro. Eso quizá justifique tanto intento loco del jinete de Palacio para poner orden en un lugar donde cada quien tiene ya juego propio. Lo del Banco de Materiales, más allá de ser un escudo para moralizar y patear a su casa a quienes hicieron la ofensa (o estaban ahí para recibir la patada), es una muestra de cómo hay tantas cosas que uno no se entera hasta que nuestra prensa reacciona. Más allá de los intereses que pueda haber por levantar una noticia, es la prensa a quien le toca fiscalizar (o piensan que lo haría un Congreso o la zarina anticorrupción).

Este intermitente espacio se quiere centrar en lo que pasa por el desarrollo rural, casi siempre limitado al agro y su ministerio. Limitado porque en este país varios programas sociales que actúan en el espacio rural son dependientes de la Presidencia del Consejo de Ministros y del Ministerio de la Mujer. Los recursos e instituciones públicas ligadas específicamente a lo rural son usualmente pocas y se pierden en mantos mayores (con dos excepciones: PROVIAS –en disputa- y el Programa de Electrificación Rural, algún día ¿habrá educación rural?).

El Programa de Reestructuración de la Deuda Agraria o PREDA, que actualmente se discute en el congreso es una campanada de cómo se manejan las cosas y que es lo que realmente se quiere hacer. En un agro como el nuestro, los más golpeados y excluidos son los pequeños productores, la mayoría en sierra y selva que viven de auto-subsistencia, con un escaso nivel de intercambio con la ciudad y una alta desnutrición. Las políticas de promoción para ellos, siempre pasan por el crédito (como si fuese el único o principal factor).

Eso motivo hace siete años se inicie un nuevo Agrobanco, que avanza despacio. Despacio, pues sostiene que una de sus limitantes para ampliar cobertura es que no existen sujetos de crédito a los que puedan financiar. Ello porque sus tecnologías crediticias incluyen garantías hipotecarias, los pequeños o son comuneros o no tienen título, ergo no pueden acceder a estos créditos. Para solucionarlo, Agrobanco lanza un programa de Crédito Solidario Comunal, que se inicia con un piloto de S/. 1 millón… el capital total de Agrobanco no pasa de los 280 millones.

El PREDA le puede costar al Estado más de S/. 350 millones, si a eso le sumamos los S/. 400 del rescate financiero agrario (RFA), tenemos que casi 750 millones van a refinanciar o dar oxígeno a agricultores endeudados. ¿Cuantos son los agricultores endeudados que alcanza esta norma? pueden ser unos 50 mil (exagerando), pero el grueso del dinero se queda en aquellos que tienen deudas por encima de S/. 10,000 ¿Cuántos pequeños pueden hacer eso?, pues pocos.

Aquí la llamada no es que no se siga apoyando a segmentos empresariales a salir del hoyo de una crisis post-Niño, sino la llamada es hacer algo por los demás, aquellos que no tienen lobby en el Congreso o en el MINAG para ser escuchados. Es la llamada de la gente de a pie que vive en el campo, para ellos ¿qué estrategia que se usará?, ¿reconversión para quien no tiene capacidad de invertir?.

Intenciones hay, citemos al acuerdo nacional, citemos al Plan presentado en el 2006… ¿qué tanto de eso hay en la práctica?, pues no mucho. De ahí las revueltas, ya sean cocalera, algodoneras, madereros e intentos de paro por todos lados; intentos que se hacen visibles cuanto más cerca están de Lima o un importante atractivo turístico o algo que tenga cobertura. El resto de gente, entre bien gracias o que sigan en su desgracia. No sólo tienen poco acceso a servicios como salud o educación, sino que estos son usualmente de mala calidad.

Y es curioso, que en este contexto de subida de precios de alimentos a nivel mundial no volteemos la mirada hacia quienes pueden ser nuestra despensa y dar alguna política –y acciones- que pueda meterlos en el modelo. No hay fórmulas mágicas ni simples para sacar al 70% de la población rural de la pobreza, pero se debe visualizar una línea que intente hacerlo, una coherencia de acciones e instituciones que apunten hacia ello. Las tanquetas de reparto de alimento ayudan al show de los 20 meses y 26% de popularidad, pero quien ayuda a los pobres de las partes alejadas ¿Juntos vamos Sembrando?. Se aplauden los esfuerzos, pero se pide choesión de acciones

viernes, 21 de marzo de 2008

Sobre el remate de tierras

Se pueden decir más cosas del tema, lo cierto es que fue la poca información y mucho el ánimo de manipular los casos que hay. Despojar de sus tierras a los agricultores es el equivalente a quitar vehículos a los transportistas. Esta es una breve nota al respecto.

REMATE DE TIERRAS

Un problema desvirtuado por la desinformación

El remate de tierras fue una de las banderas del paro agrario y noticia en algunos medios. Lo cierto es que el problema siempre ha estado ahí y actualmente afecta a un número relativamente reducido de agricultores (según Conveagro, son 1,200 los que tienen problemas judiciales). También es verdad que hasta ahora las soluciones han beneficiado principalmente a los agricultores más grandes, aunque el Estado ha condonado deudas a los pequeños (1). Por todo ello, podemos afirmar que en el caso de los remates de tierras, se ha hecho un uso tendencioso de ánimos y cifras, constituyendo un ejemplo claro de la desinformación en el sector.

Es importante señalar que las colocaciones agrícolas han crecido más del 20%, y a octubre del 2007, ya eran más de 72,000 los clientes del sistema financiero, con una cartera que superaba los S/.1,900 millones(2). El hecho de que más del 98% de los agricultores honren sus deudas según cifras oficiales, es un factor que ha contribuido al crecimiento de las colocaciones en el sector. Entonces, ¿es apropiado condonar o refinanciar más deudas?

Es necesario que la banca enfrente apropiadamente dos situaciones. La primera es diferenciar, entre los morosos, a quienes tienen interés en pagar de quienes no, pues hay gente que quiere pagar y asume compromisos para ello, pero también hay gente que está a la espera de medidas que los libere de sus obligaciones -de acuerdo con Agrobanco, el 94% de sus morosos son "deshonestos". Es decir, los bancos deben separar la paja del trigo. Pero un segundo tema que merece un tratamiento cuidadoso es precisamente el del remate de tierras, pues en algunos casos hay interés por usar el remate como un medio fácil para la apropiación de las tierras. Esto se agrava cuando los riesgos de clima y precios –constantes en el agro- crean deudas impagables en el corto plazo. Hay que estar pendientes.

(1) El 12/05/06 el Congreso aprobó la “Ley de Saneamiento de Deudas del Programa de Fondos Rotatorios y el ex Fondo Nacional de Fomento Ganadero (EX FONAFOG)”.
(2) Información reportada por la SBS (www.sbs.gob.pe) al 31/10/2007
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viernes, 1 de febrero de 2008

¿Y si vendemos las joyas de tu familia?

La política neoliberal impulsada los 90s, mediante un proceso de reformas estructurales, que incluyen privatizaciones, reducción del gasto público y promoción de la inversión privada, ha logrado un importante desarrollo económico para el país. Sin embargo y a pesar de estos logros, este modelo se muestra como no incluyente: uno de cada dos peruanos es pobre.

Además de excluyente, el modelo ha dejado pocos instrumentos para la promoción de inversiones estatales (el supuesto que si lo hace el Estado no será bueno, gana a muchos). Estos procesos han desarrollado en parte los servicios públicos como luz, telefonía, algunas vías y aeropuertos: las privatizaciones han dinamizado el mercado, son cambios que se han dado en las zonas urbanas de costa. La pobreza se acentúa con la desigualdad, y nuestro crecimiento ha sido desigual. Este modelo ha mostrado que demora en llegar a todos y aunado a la deficiencia del Estado (con sus paquidérmicos pasos para corregir las “fallas” y la espera del “chorreo”) son parte de la situación. Es en este contexto que las zonas rurales son las más desfavorecidas, sus altas tasas de migración, de pobreza y desnutrición son muestra de ello.

El Estado no se ha fortalecido, eso se hace más evidente en sectores como salud, educación, trabajo y agricultura; sectores donde las políticas tienen corte social[1]. Reconozcamos que tenemos MEF, RREE y quizá Vivienda como ministerios fuertes, sin embargo las tareas y recursos de los demás dejan una escasa presencia Estatal.

Las recientes iniciativas del Ejecutivo que apuestan a la promoción de titulación de tierras comunales, tienden a ser más de lo mismo, a seguir de pies juntillas lo que De Soto propugna en el Misterio del Capital, algo que tiene a más de un escéptico; Richard Webb lo muestra como un proceso complejo, difícil sino imposible como solución de desarrollo incluyente. Es pues, un problema más complejo que el simplismo que asume García.

Estas normas apuntan a promover la inversión en zonas rurales donde la inversión ha sido siempre baja, buscan atraer capitales y actores sociales de otros lados. Actores de poder en zonas donde el Estado tiene presencia mínima. Encargar el desarrollo a privados no está mal, pero aquí lo que se espera es que sean ellos –los privados- y no el Estado, los encargados de la superación a la pobreza. Estas iniciativas legales tienen colaterales aparentemente no considerados, como desmantelar la institucionalidad rural: las comunidades, espacios reconocidos por la constitución, los cuales sin sus tierras, sin sus derechos adquiridos, pierden poder y el desmantelamiento de sus usos y costumbres solidarias preservadas a través de siglos. Las cifras que esto NO funciona son elocuentes, así si por un lado hay un boyante crecimiento, por otro, la pobreza afecta a uno de dos peruanos, a 7 de 10 en zonas rurales.

El caso de la minería da pruebas más elocuentes: Cajamarca sigue siendo –tal como al inicio de operaciones de Yanacocha- el quinto departamento más pobre del país. En Huancavelica existe varios denuncios mineros y está la mina Santa Bárbara ¿alguien cree que sólo con eso se moverá la situación?. La base de nuestra competitividad -asumida por varios- está en contar con factores de producción de baja remuneración. El pleno empleo de ciertas zonas de costa a partir del boom agroexportador deberá ser contrastado con la capacidad adquisitiva, derechos laborales y acceso a salud de la gente involucrada.

Es importante mencionar que si la norma fuera consensuada con los interesados y contara con la difusión necesaria, sería legítima, sin embargo los procesos van a que esto fluya de la manera más caleta o clandestina posible. El mismo origen de una norma que puede cambiar la configuración del censo agropecuario (más de la mitad de las tierras agropecuarias y forestales están en manos de comunidades) deja mucho que decir. No esta mal que el Ejecutivo promueva normas, está mal que estas no salgan de quienes son los encargados de hacerlo, más aún cuando sus implicancias son políticas y trascienden a más de un millón de peruanos.

Y lo más importante es ¿Cuál es el conocimiento de las comunidades sobre las cuales se promueve este proyecto?, obviamente quienes promueven la norma no son comuneros y lo que ven son los espacios y recursos, no las redes sociales ni factores que los bolsillos no puedan medir. El Estado, en suerte de república bananera, está buscando concentrar los principales recursos en los grandes inversionistas, con los cuales su poder de negociación es bajo. No olvidemos que la presencia estatal en zonas rurales y sus políticas de desarrollo han mostrado ser pocas efectivas, esto suena a deshacerse de un peso y buscar un beneficio más económico que político.

Estas normas hubieran sido más aplaudibles hace algunos años, cuando los modelos estaban comenzado a implementarse, hoy los resultados del mismo modelo aquí y en otros lados, muestran que son salidas de cortísimo plazo para las zonas rurales. Y lo más alarmante, es que no hay una acción por el desarrollo de la institucionalidad y la presencia del Estado en estas zonas. Así, si con la primera ronda de privatizaciones vendimos las joyas de la familia, ahora el Estado queriendo seguir el mismo patrón y sin consultar a comuneros intentará rematar propiedades que por su condición –e inacción del propio Estado- ellos no pueden aprovechar. Venderá las joyas que no le pertenecen, pero cuyo costo social no lo cargará Alan, sino quienes le sigan, y el mapa de pobreza rural no se habrá alterado.

[1] Salud y Educación, son junto con Justicia los pliegos con mayor número de huelgas.