lunes, 5 de mayo de 2008

Cinco minutos para pensar los primeros 20 meses de Alan siglo XXI

AG, BANMAT, PREDA
(Cinco minutos para pensar los primeros 20 meses de Alan siglo XXI)

La popularidad de nuestro presidente ha caído y con ello, pareciera que la cordura de sujetar el caballo del Estado se convierte en una suerte de juego de domar al potro. Eso quizá justifique tanto intento loco del jinete de Palacio para poner orden en un lugar donde cada quien tiene ya juego propio. Lo del Banco de Materiales, más allá de ser un escudo para moralizar y patear a su casa a quienes hicieron la ofensa (o estaban ahí para recibir la patada), es una muestra de cómo hay tantas cosas que uno no se entera hasta que nuestra prensa reacciona. Más allá de los intereses que pueda haber por levantar una noticia, es la prensa a quien le toca fiscalizar (o piensan que lo haría un Congreso o la zarina anticorrupción).

Este intermitente espacio se quiere centrar en lo que pasa por el desarrollo rural, casi siempre limitado al agro y su ministerio. Limitado porque en este país varios programas sociales que actúan en el espacio rural son dependientes de la Presidencia del Consejo de Ministros y del Ministerio de la Mujer. Los recursos e instituciones públicas ligadas específicamente a lo rural son usualmente pocas y se pierden en mantos mayores (con dos excepciones: PROVIAS –en disputa- y el Programa de Electrificación Rural, algún día ¿habrá educación rural?).

El Programa de Reestructuración de la Deuda Agraria o PREDA, que actualmente se discute en el congreso es una campanada de cómo se manejan las cosas y que es lo que realmente se quiere hacer. En un agro como el nuestro, los más golpeados y excluidos son los pequeños productores, la mayoría en sierra y selva que viven de auto-subsistencia, con un escaso nivel de intercambio con la ciudad y una alta desnutrición. Las políticas de promoción para ellos, siempre pasan por el crédito (como si fuese el único o principal factor).

Eso motivo hace siete años se inicie un nuevo Agrobanco, que avanza despacio. Despacio, pues sostiene que una de sus limitantes para ampliar cobertura es que no existen sujetos de crédito a los que puedan financiar. Ello porque sus tecnologías crediticias incluyen garantías hipotecarias, los pequeños o son comuneros o no tienen título, ergo no pueden acceder a estos créditos. Para solucionarlo, Agrobanco lanza un programa de Crédito Solidario Comunal, que se inicia con un piloto de S/. 1 millón… el capital total de Agrobanco no pasa de los 280 millones.

El PREDA le puede costar al Estado más de S/. 350 millones, si a eso le sumamos los S/. 400 del rescate financiero agrario (RFA), tenemos que casi 750 millones van a refinanciar o dar oxígeno a agricultores endeudados. ¿Cuantos son los agricultores endeudados que alcanza esta norma? pueden ser unos 50 mil (exagerando), pero el grueso del dinero se queda en aquellos que tienen deudas por encima de S/. 10,000 ¿Cuántos pequeños pueden hacer eso?, pues pocos.

Aquí la llamada no es que no se siga apoyando a segmentos empresariales a salir del hoyo de una crisis post-Niño, sino la llamada es hacer algo por los demás, aquellos que no tienen lobby en el Congreso o en el MINAG para ser escuchados. Es la llamada de la gente de a pie que vive en el campo, para ellos ¿qué estrategia que se usará?, ¿reconversión para quien no tiene capacidad de invertir?.

Intenciones hay, citemos al acuerdo nacional, citemos al Plan presentado en el 2006… ¿qué tanto de eso hay en la práctica?, pues no mucho. De ahí las revueltas, ya sean cocalera, algodoneras, madereros e intentos de paro por todos lados; intentos que se hacen visibles cuanto más cerca están de Lima o un importante atractivo turístico o algo que tenga cobertura. El resto de gente, entre bien gracias o que sigan en su desgracia. No sólo tienen poco acceso a servicios como salud o educación, sino que estos son usualmente de mala calidad.

Y es curioso, que en este contexto de subida de precios de alimentos a nivel mundial no volteemos la mirada hacia quienes pueden ser nuestra despensa y dar alguna política –y acciones- que pueda meterlos en el modelo. No hay fórmulas mágicas ni simples para sacar al 70% de la población rural de la pobreza, pero se debe visualizar una línea que intente hacerlo, una coherencia de acciones e instituciones que apunten hacia ello. Las tanquetas de reparto de alimento ayudan al show de los 20 meses y 26% de popularidad, pero quien ayuda a los pobres de las partes alejadas ¿Juntos vamos Sembrando?. Se aplauden los esfuerzos, pero se pide choesión de acciones

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