jueves, 17 de julio de 2008

Algo para el mensaje de 28 de julio

El Presidente García llega a su tercer año de gobierno. Hay un nivel de desgaste que se evidencia en las protestas y con signos inequívocos de resultados adversos, como el alza de precios. Como con Toledo, los grandes números avanzan bien, en azul: hemos logrado el grado de inversión y más de un TLC ansiado. Este año, como el anterior, hemos sido testigos de reducciones importantes de la pobreza.

Esta reducción de la pobreza se debe en buena parte a la política social empleada, y esto es un alivio y no superación de la misma. Lo anterior no está nada mal, pero no resta la condición de vulnerabilidad a la que están expuestos millones de peruanos, sobretodo los pobladores rurales de sierra y selva. Como lo han advertido varios especialistas, si bien la reducción es importante, la desigualdad entre los extremos de la sociedad se va acrecentando ¿bomba social?.

Este 28, podemos celebrar que tengamos un Ministerio del Medio Ambiente, cuyo nivel de recursos y decisión es todo un misterio o reto. También podemos celebrar que nuestra oferta exportable se va diversificando y las exportaciones agrícolas aumentan más allá de los cultivos de costa. Incluso podríamos celebrar que los precios domésticos hayan mejorado para los productores locales (aunque ello se deba a factores externos y afecte a los segmentos pobres). Pero, no todo es celebrar.

La presentación del Ministro Benavides y su ambición de un agro moderno (y desarrollado) al estilo de las farm americanas (con fotos incluidas) se contrapone al ofrecimiento del desarrollo de los mercados internos para los pequeños productores, propuesto por García en su primer mensaje como presidente en este período; esta visión es más distante de las metas trazadas por él mismo hace 20 años. La preocupación de Benavides está en desarrollar agricultura en grandes extensiones, con una especialización de cultivos que sea progresiva, la tendencia a eliminar el minifundio es en este contexto necesaria. Esto también pasa por un uso agresivo de tecnología, básicamente con semillas mejoradas, fertilizantes y agroquímicos. Situación lejana para el más de millón de unidades agropecuarias que podrían ser catalogadas como economías campesinas o de subsistencia (la diferencia entre ambos está en el nivel de articulación al mercado), son gente no sujeta de crédito ni con mayores opciones para hacer las inversiones que el ministro propone.

La especialización productiva también es un problema con el medio ambiente, y es algo de lo que probablemente el nuevo ministro Brack no tenga recursos y poderes para hacer (aunque sí espacio para decir). Ni hablar de los líos con empresas mineras, o las discusiones sobre el uso del suelo y agua; o la necesidad de introducir semillas ajenas y nuevos pesticidas, buscando ser competitivos.

Debemos reconocer que hay una coherencia en las acciones de Agricultura, pues la visión ha sido acompañada de un conjunto de normas que levantan prohibiciones constitucionales y dan la opción para un vertiginoso crecimiento del mercado de tierras (en algunos casos no importando el valor, sino la transacción). Coherencia de la que carece el ministerio del Medio Ambiente y lo ha dicho su titular sin pelos en la lengua, pero con las manos atadas.

Como se señala en la Revista Agraria de junio, se vienen cambios importantes en el sector, fusiones de organismos gubernamentales, el traspaso progresivo de responsabilidades a las regiones y el espacio que debe tener el nuevo ministerio. La pregunta es ¿Cómo hacemos para quienes no encajan en la visión actual del ministerio?, la política de desarrollo de mercados internos fue –para mi gusto- lo más importante de Alan para este período, algo que ha dejado de lado. Ojala que este 28 haya algo para la gente de a pie, a quienes viven en las alturas o en zonas lejanas de selva. La bolsa de alimentos, así sea con tanqueta, podrá hacer caer la tasa de pobreza, pero no le permite al pobre o ex pobre mejorar realmente su condición, sólo depender de esa transferencia para una subsistencia subordinada al Estado.