
Para el seguro agrario la figura es muy distinta, su público no existe en una central de riesgos, no usa tarjetas de crédito y si bien pueden ser buenos pagadores, no hay un historial que lo demuestre, ni información que nos de una idea de exacta de cuanto cubrir (¿cuánto vale una hectárea de tarwi?).
En este contexto la idea de lanzar un seguro con un capital de respaldo del Estado Central, que será gestionado por los Gobiernos Regionales es una buena. Más aún, suena interesante que haga las veces de incentivo para la asociatividad de los productores pobres (algo en lo que convergen varias políticas actuales y cuyos resultados andan en espera).
El momento parece oportuno, si bien falta información y difusión sobre todos los productos que abarca, los cultivos y situaciones que cubre; en los próximos meses iremos viendo la velocidad de respuesta tanto de productores como aseguradoras y gobiernos regionales. Estos procesos toman tiempo y es necesario establecer estrategias de mediano plazo y proponer metas, dos críticas en este punto: S/. 40 millones no alcanza para 1.6 millones de seguros agrarios; y si se quiere apoyar a la sierra ¿porqué no se aseguran los cereales andinos?, ¿Por qué parece un seguro para costa?.
Debemos considerar que la principal función de este mecanismo es apoyar la inserción de los pequeños productores en el sistema financiero, mitigando los riesgo de shocks climáticos y compensar situaciones de baja productividad (lo cual deberá incentivar a los operadores financieros a aumentar sus colocaciones). Bajo esta óptica a definamos a quien y que aseguramos ¿al productor o al intermediario financiero?...
