martes, 31 de agosto de 2010

Lo que dejo 28 y fiestas

El mensaje del 28 de julio 2010 ha sido para y por el olvido del agro.

Fue discreto y simple al referirse a las nuevas hectáreas en riego como el único e innovador gran logro (¿sabrán quien fue Sutton?) ; seguimos sin mirar hacía la gente que aquí trabaja, sus condiciones y sus opciones. El estado debe buscar brindar oportunidades a aquellos que no las tienen. Alan brinda opciones, a quienes ya tienen más y desean más ¿sino, como llamar a los grandes proyectos de inversión, que benefician agricultores de tractor versus el poco apoyo efectivo a los agricultores de pico y pala?. El resumen del mensaje fue: 7 obras para 150 mil nuevas hectáreas, probablemente para unos 100 empresarios; para los pequeños, 72 mil cobertizos para que sus animales no mueran de frío. La inversión de una hectárea de irrigación supera los $ 4000, cada cobertizo no supera los S/. 1,000. A un tipo de cambio de 2.8, mil seis cientos ochenta millones para los grandes y 72 para los chicos. Aritmética simple: 1,680 > 72 ¿Equidad?.

El primer mensaje de la segunda era García fue prometedor para el agro, alguien iba a mirar los mercados internos para desarrollar el sector, iba a priorizar comunicaciones e infraestructura con una visión de desarrollo, sobretodo a aquellos espacios que pudieran ser dinamizadores de la economía local (centros de acopio, carreteras de integración, etc.). Por fin, el agro no sería la cenicienta del sector productivo, por no tener padrino, por no tener lobbys ni un mercado que pueda "ser atendido". Por un momento parecía que se crecería armónicamente, con acciones de Estado y no sólo de mercado, pero los problemas llegaron antes de comenzar.

El plan García creó sierra exportadora como "gran solución" al sector, un librito de esos años, daba cuenta de un gran plan, con todo calculado: indicadores, acciones, etc.; una verdadera solución integral mirando el potencial de articularnos hacía “afuera”; la palabra reconversión sonó mucho. Se creó el plan con mucha bulla, mucha expectativa, con mucho dinero, con muchas ambiciones. Cuatro años después, sierra exportadora es parte de un pulpo estatal llamado agrorural, que ha juntado casi todo lo que se hacía en el sector. Pese a su cartel y recursos, sierra exportadora tiene un avance más que discreto; ¿alguien se acuerda de ella?

Ya sea por ideología, o por desconocimiento, o sencillamente por no mirar la fotografía completa; muchos funcionarios y empresarios repiten que el camino del agro es la agro-exportación, desconociendo que el 90% de lo que comen diariamente en su plato es producción nacional ¿no creen que eso que comen merece más atención?. Algunos piensan: ¡La reconversión es la salida!, claro, podría serlo para unos 100 ó 150 distritos de los 1,400 que pueden ser considerados rurales ¿saben que hay más de 5 millones de peruanos que deberían tener mejores opciones de vida y oportunidades, la mayoría en sierra y selva?. Ellos no crecerán con centros comerciales, ni con empleos tipo vigilante, cocinero o poniendo un pequeño negocio; menos siendo jornaleros para alguna empresa de agro-exportación.

Que la pobreza peruana se ha reducido, que estamos en record tras record de crecimiento, que somos una economía emergente, que el Estado no debe esperar que chorree a los más pobres, es algo que en el discurso se puede coincidir con nuestro Presidente. Sin embargo, es muy necesario ampliar la mirada y ver a nuestro país en lo agrario y rural más que una maquinita de exportación, con piedritas y cosas que sacar del piso para exportar, sino también como un espacio donde la gente vive, se relaciona, negocia, vende productos y se articula a mercados; quizá algunos pequeños, quizá algunos grandes; quizá algunos que no sean como los conocemos. Pero necesita ayuda que vaya más allá de un cobertizo o 100 soles de Juntos, necesitan opciones para que puedan desarrollarse. Sino, crearemos el núcleo más duro de pobreza.

PD: Pese a lo rimbombante, el mensaje fue bastante aburrido, discreto en casi todo; y confundió logros de un año, con los de cuatro, creo que a drede se juntaron cosas para la pompa.

De esos días, una cosa que pasó desapercibida: habrá reconocimiento económico a los reservistas y militares que lucharon por nuestro país. Eso me alegra mucho, años atrás conocí un ex combatiente del Cénepa, que trabajaba como vigilante cuando yo era mozo. Me contó su historia y quede impactado, que ingrato puede ser un Estado con quienes han dado más, tan injusto como sueldo de maestro y policía. Pero el gesto me entusiasma.

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